Nada más mísero que el hombre que, girando sin cesar de un lado a otro, corriéndolo todo, averiguando hasta lo que hay en las entrañas de la tierra e indagando por conjeturas los pensamientos y secretos de su prójimo, no ha advertido que bastaba para su felicidad estar atento al espíritu que reside en él y consagrarle un culto sincero. Marco Aurelio (121-180)
jueves, 1 de septiembre de 2011
Baste
Baste esta frase del emperador para dar por concluído -hace casi 2000 años- cualquier debate sobre ciencia, religión y conocimiento.
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