Bienvenidos, mi nombre es Diegol Demedia, su anfitrión. Desde mi más tierna infancia tuve cierto berretín con la escritura. Y como ya habrán adivinado por la elección de palabras de la frase anterior, en esa época lo último en tecnología de escritura era el mimeógrafo. Hoy tenemos Blogs y Twitter entre otras maravillas, donde todo el proceso de edición se reduce a tener una idea, escribirla y hacer clic en publicar, lo cual por un lado es una bendición y por otro... bueno.... es lo que se ve. Pero es cierto que lo importante es llegar, comunicarnos, mostrar lo que nos pasa, lo que nos duele, lo que nos une.
Diegoldemedia es un personaje ficticio pero no tanto. Surge en Twitter hace medio año. Por un lado es un winner, tiene nombre de gol, de golazo de mediacancha. Pero hay otra cara, otra historia. El gol de media puede ser un jugador atolondrado que ha perdido el botín en el área y termina haciendo el gol pero con la media, de pedo y sin ninguna elegancia. En el fondo, creo, hay una historia de vergüenza detrás de cada triunfador, pero esa historia no sale en los diarios, porque es poco épica y muy parecida a las nuestras: historias de losers.
Éste es Diegol, un personaje un poco creído y también bastante dolobu. Algunos días se pavonea orgulloso y otros se esconde avergonzado. A veces se la sabe lunga y otras no tiene ni idea de donde está parado. Puede contestar una pedantería y al segundo siguiente arrepentirse y sentirse un forro. Así, pendular, esquizofrénico, insoportablemente contradictorio, siempre le costó definirse. Quizás por su poca capacidad de reflexión, por ser un boludo, o quizás porque no hay etiquetas para lo que esta vivo, que siempre se empeña en ser lo que es, sin compromisos.
Este lugar, así como otros, es parte de esa búsqueda. Aparecerán, como por azar, cosas variadas. Viejos escritos de juventud, tuits cortos y largos, mini cuentos, relatos, ensayos, imágenes y lo que venga a cuento. Intentaré apartarme todo lo posible, dejarlo ser, corregir lo mínimo y explorar ese lugar misterioso donde las palabras sobran.
Acompáñenme, si gustan. No hay requisitos ni materias correlativas. Pueden engancharse cuando quieran, y picar a voluntad. No exijo ni prometo nada, no estoy a la altura. Sólo les puedo prometer el intento y desearles un camino amable.
Gracias por estar aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comente, o calle para siempre...