- Mire Suarez, es lo que yo le digo ¡Es una cuestión de cultura!- dijo el abultado señor Iglesias, apoyado en su poltrona y sosteniendo la bebida en alto.
- Así es amigo, es inútil...
- Crealo Suarez, viviendo ahí en esas villas espantosas. No se puede creer cómo pueden soportarlo.
- No tiene nada que explicarme, lo he visto con mis propios ojos en otra oportunidad, viajando a quién sabe qué confin.
- ¿En serio lo ha visto y ha evitado el vómito, Suarez?
- No Iglesias, ya de lejos se ven horrorosas, con colores chirriantes y luminosos.
- Si, y conforme se va llegando, se puede percibir sus piedritas equidistantes delimitando esas terribles viviendas. Con esos ladrillitos, uno al ladito del otro, todo de la misma distancia, todo parejito. Y sus tejas naranja furioso también, cayendo en línea recta, a dos aguas simétricas ¡Lo pienso y se me revuelve el estómago!
- ¡Y las flores, Iglesias! ¡Todo lleno de esa inmundicia con esos olores que anuncian la primavera!
- Si, ni hablar, las flores son lo peor ¿Cómo no quieren estar bien, como nosotros, revolcándose en su propio excremento? Si cualquiera puede disponer de excremento, no hace falta tener dinero para ello.
- Es increíble esa gente. Y usted los viera, con tal de trabajar hacen cualquier cosa ¡Trabajan hasta que caen muertos!
- Si, no los entiendo, se les dieron muchas oportunidades de vivir una vida de ocio, como la nuestra, y la desecharon por trabajar ¡Es indignante! - chilló Iglesias mientras desprendía un gran pedazo de alimento que había quedado adherido a una pared que de tantas marcas y quebraduras se diría que estaba por derrumbarse.
- ¿Usted puede creer que prefieran vivir con comodidades? ¡Con lo incómodas que son!
- Esas son las cosas que los medios les venden a esa gente sin cultura - dijo Iglesias mientras rasgaba la tela de su poltrona con gesto juguetón.
- Solo le pueden vender esas mentiras porque es gente que no tiene cultura.
- Claro, es lo que le digo, Suarez ¡Es todo una cuestión de cultura!
Jajaja!
ResponderEliminarAplausos!