lunes, 10 de septiembre de 2012

Carta abierta al evolucionismo (o la deuda de las palomas)

    Mis argumentos en contra de la la selección natural no tienen nada que ver con los de la iglesia católica, sin embargo creo que la teoría de Darwin no tendrá plena validez científica hasta tanto no explique el mayor enigma sobre la evolución de las especies: la existencia de las palomas.

    Aunque suene un poco extremo, este hecho aparentemente trivial podría ser usado como prueba empírica de que existe algún tipo de fuerza no reconocida que guía a la evolución, que ya no sería determinada por la supervivencia del más apto. Cualquiera que se haya sentado diez minutos a observar el comportamiento de las palomas puede comprobar este hecho irrefutable, a saber que: "Las palomas son seres de una inconmensurable pelotudez" (Demedia, 2012).

    Como ejemplo, permítaseme citar mis diarios de estudio. "Se observa una paloma adulta parada sobre la cumbrera del techo de una casa, sosteniendo algún tipo de semilla en su pico. De repente, y sin razón aparente, abre el pico y cae rodando por las tejas lo que traía. La paloma inmediatamente se aboca a recuperar su tesoro, pero en vez de bajar derecho por el techo (donde evidentemente había caído lo que llevaba) bajó en diagonal, perdiendo toda posibilidad de encontrar su semilla" (Demedia, 2010) . El dicho popular: "Mas boludo que las palomas" confirma estas observaciones con impecable exactitud. La paloma va para cualquier lado, hace cosas que no tienen ningún sentido, pero por algún milagro evolutivo su especie sobrevive en entornos de adaptación cada vez más complejos. El ritual de apareamiento de las palomas también resulta un misterio, ya que al palomo se lo observa largas horas bailando y haciendo sonidos y gestos increíbles alrededor de la hembra, pero ésta no le da ni la más mínima pelota.  Nunca, jamás, por ningún motivo. En las observaciones por mí realizadas invariablemente se llega a la conclusión de que: "(el palomo) no coge nunca" (Demedia, 2009).

    Por todo esto, exhorto a la comunidad científica a que redoble sus esfuerzos para esclarecer este enigma biológico ¿Existe la posibilidad de que una especie se haya beneficiado en el concurso de la selección natural sin haber demostrado el más mínimo indicio de capacidad cognitiva? Y suponiendo que se pudiera ganar el ticket a la próxima era sin pulso cerebral ¿En qué lugar dejaría esto al hombre, que hasta ahora se había creído el pináculo de la evolución, el hijo de dios? ¿No será en realidad la paloma la especie preferida de dios? Hay varias razones para apoyar esta tesis. La principal es la que decíamos más arriba, se les ha otorgado el beneficio único de evolucionar sin la carga de desarrollar inteligencia. Además, la paloma vive del hombre en todo sentido, viven en las ciudades del hombre, comen la basura del hombre y los granos que les tiran los hijos del hombre en las plazas. En definitiva, es una especie parásita de otra especie que paradójicamente, cree ser el amo de la creación.

    Mi hipótesis es que la paloma sobrevive porque, al no tener mente, su voluntad es todopoderosa. Aunque suene tautológico, el sine qua non de la voluntad es hacer. La podemos caracterizar como un intento incansable que nunca se cuestiona y nunca se detiene. Lo que en realidad horada la voluntad, y muchas veces termina por vencerla, es la mente. En la paloma, al no poseer mente, esto no sucede. De manera que la paloma intenta infatigablemente, de todas las maneras posibles, hasta que naturalmente cumple su propósito, o simplemente muere intentándolo.

    El máximo peligro en este estado de cosas sería que algún fanático religioso intente probar la existencia de dios a través de las palomas, aduciendo que la única forma de explicarlas es mediante el favor divino. Y lamentablemente, esta tesis tendría sus argumentos, ya que el mismísimo dios -en su infinito cinismo- muchas veces se ha materializado como una paloma. A esta cuestrión se referiría este enigmático pasaje bíblico: "Este es mi pájaro dilecto, un ser tan inmensamente estúpido como Yo Soy sabio, pero tiene mi predilección porque Yo Soy el que soy, y esta es Mi creación, y con ella puedo hacer lo que se me antoje mi divina gana". (Eclesiastés 20-30,38)

    Trasladado al llamado "Darwinismo Social", la existencia de esta enigmática especie quizás permita explicar fenómenos como los Wachiturros, Anamá Ferreira, Matías Alé, o los vicepresidentes en general. Una teoría sobre las palomas podría sentar las bases para una filosofía que privilegie el hacer por sobre todas las cosas. Una exaltación de la praxis pura, una invitación a descartar todo artificio de la razón de una vez y para siempre. No infiera, no deduzca, trate por todos los medios posibles de reducir la interferencia de la mente, y con ella toda prefiguración lógica, al cero absoluto. Este cambio en la valoración social de la razón seguramente sería abrazado con estúpida algarabía por los líderes culturales modernos, guardianes de la opinión pública, figuras del entretenimiento mediático, gobernadores y conductores de organizaciones sociales y religiosas. Todos ellos se beneficiarían enormemente con seres no pensantes, como palomas.

    Como beneficio adicional, una humanidad colomboide reduciría enormemente los gastos de salud psíquica. Básicamente, al prescindir de la psiquis  también eliminaríamos cualquier posibilidad de trastornos neuróticos y las temidas psicosis. Por todo esto, desde estas páginas saludo y celebro la nueva era dorada a la que arriba el hombre. Después de la era de piedra, la de los metales, el dominio de los electrones, seguido de la era espacial y atómica. Bienvenidos por fin al siglo XXI, la Era de las Palomas!

Youre such a loser dad, Kerris Dorsey.
 

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