martes, 30 de septiembre de 2025

H2O

Tuvo sed

Pensó en agua.


Gota


Y pensó en hidratación, y en deshidratación.


Gota... gota


Y soñó en seco, imagino húmedo, y creyó mojado.


Gota... gota, gota


Y pensó en lagos y mares, y tuvo ríos de pensamientos.


Gotas...


Y murió de sed.


Llueve...


viernes, 19 de mayo de 2023

Quinotos helados

Hace mucho tiempo en el peculiar reino de Sojalandia, vivía un legislador portentoso, de esos que se creen intocables y pasean por la vida como si fueran los dueños del circo y los payasos, a la vez. Este inmenso señor, al que llamaremos "Don Legis", tenía una obsesión peculiar: el helado de "sambayón con quinoto".

Sísi, así como lo ve, esa combinación extravagante que nadie más pidió en todo la historia de la heladería universal.

Cada vez que Don Legis visitaba la heladería con su séquito de lacayos a sueldo, y solicitaba su caprichoso gusto, los heladeros lo miraban como si les hubiera crecido una tercera oreja. Le explicaban que era un sabor tan raro y extravagante que nadie, absolutamente nadie lo pedía. Por eso no valía la pena producirlo y tenerlo en stock. Pero el obstinado Don Legis no aceptaba un "no" por respuesta.


En un alarde de creatividad legislativa, nuestro querido leguleyo ideó un proyecto de ley que obligaría a todas los expendios helados de la república a incluir el sabor "sambayón con quinoto". ¡Sí, leyeron bien! Era como si quisiera imponer su gusto personal a toda la nación y convertirlo en una cuestión de identidad nacional. Pues bien, para sorpresa de propios y extraños, tocando y aceitando un poquito aquí y allá, el proyecto de Don Legis fue promulgado y el hombre se regodeó como un chancho rechoncho en su triunfo. ¡Ya nunca más le negarían su gusto de helado favorito! 


Pero lo que Don Legis ignoraba era que, los heladeros con el tiempo y la astucia del privado de libertad, desarrollarían sus propias artimañas para sortear su reglamento. Así fue que, cuando las heladerías se encontraban desabastecidas de quinotos y no querían enfrentar multas o la ira de Don Legis, recurrían a una argucia. Detrás del mostrador, en la penumbra, mezclaban quinotos al whisky con sambayón y, con una sonrisa pícara, se lo entregaban al legislador como si fuera su ansiado sabor. ¡El engaño perfecto! Don Legis nunca se enteraba de la trampa en la que había caído.


Pero como en toda historia, llegó el día en que las cosas se torcieron. Por un descuido o un error en la mezcla, el engaño se hizo evidente y Don Legis estalló en cólera. Promulgó una ley furibunda que dictaminaba que el único sabor de helado permitido en todo el territorio de Sojalandia sería el "sacrosanto sambayón con kinotos". ¡Hasta le agregaron un pomposo pompón al nombre para que sonara aún más rimbombante!


Lo que sucedió después fue digno de una película de gángsters. Al día siguiente, las heladerías se convirtieron en centros de contrabando y traficantes heladeros. En las sombras, los heladeros, como si fueran Al Capone con cucuruchos en la frente, intercambiaban los gustos prohibidos (que eran todos menos uno) y se convertían en los auténticos narcos del mundo de las cremas heladas.


Así que, amigos míos, en este enredo digno de una tragicomedia, Don Legis consiguió su helado predilecto. Sí, pero a qué precio? Su obsesión desmedida desató una ola de delincuencia que dejó literalmente helados a todos los habitants de Sojalandia y cambió el destino del reino para siempre. 


Un buen día del mas intenso de los veranos de Sojalandia, Don Legis fue invitado a una degustación del mejor helado del reino. Estaba muy contento y animado. Le extraño que de repente todo se hubiera puesto tan frío. Y solitario... y blanco... estaba en un freezer.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Karma

Y un día, ya viejo y un poco cansado, descubrió por casualidad que ninguna de sus creencias tenía el más mínimo fundamento. Lo negó, se alejó del mundo, lloró un largo rato, y al tiempo se consoló: "No está mal, me queda el resto de vida para reconstruir el cosmos". Y comenzó lentamente a apilar rocas desde los cimientos, sin sospechar que, inevitablemente, todo se derrumbaría otra vez tarde o temprano.

jueves, 24 de julio de 2014

Aguafuerte sobre rieles

Vagón de tren, viernes, 11 de la mañana. Un colombiano delirante cuenta a viva voz sus aventuras enfrentando a la DEA y a los grandes poderes mundiales y nos advierte sobre los peligros a los que estamos expuestos. Un pordiosero viejo y borracho canta un tango y pasa pidiendo monedas. Dos chicas se excitan mirando en un diario las fotos de los jugadores de la selección. Al lado, una mujer embarazada se concentra en otra ficción literaria: la biblia. Otro con el celular puesto de vincha en la oreja izquierda, nos tortura con un poco de reggaeton. Uno sentado en el piso en posición de loto palmea sus rodillas como si fuesen bongós. Otro disfrazado de judío ortodoxo lee un texto aparentemente sagrado, lo interrumpe súbitamente para bajarse, muy apurado. Yo mismo escucho Vivaldi con auriculares y leo un libro sobre una de las grandes ficciones de nuestra época: la neurobiología. Y por poco me olvido de bajar con la bicicleta...

A veces me pregunto de qué lado del paredón del manicomio habremos quedado...

jueves, 13 de junio de 2013

Científicos versus religiosos, la batalla final

     No hay discusión más larga y aburrida que la que se da entre adeptos a la ciencia y religiosos. Pareciera que cada uno busca negar la visión ajena. En vez de sumar puntos de vista para abarcar cada vez con mayor amplitud nuestras empresas de conocimiento nos aferramos a un solo "libro" que promete revelarnos la verdad. Eso, señoras y señores, se llama fanatismo y es claramente una forma de vagancia intelectual que poco a poco nos va arrastrando al camino de la estupidez negadora. Hay que enteder muy bien que el fanatismo no tiene banderas. No importa si sos fanático de Jesús, de Boca, Perón, Buda, Justin Bieber o de Sir Isaac Newton. El fanático es simplemente un haragán, un lisiado intelectual, lo que en el barrio llamamos un salame.

     Los "argumentos" religiosos para negar hechos científicos son sencillamente indefendibles. Porque lo dice dios (que en realidad nunca dijo nada en público, todavía) o la biblia (que es ni más ni menos un libro de mitos) no son argumentos porque no ofrecen ninguna prueba o razón de peso para el no creyente. Pero del lado "científanático" también se cometen algunos "excesos". El cientifanático dice cosas como: "los creyentes son todos iguales, son unos estúpidos porque creen en vez de razonar". El que sostiene esto está simplemente desconociendo el método científico, cuya etapa de formulación de hipótesis se basa ni más ni menos que en una creencia que tiene el observador y que la utiliza como verdad provisional. La actitud científica correcta entonces sería diferenciar entre verdades provisionales y teorías que han sido probadas con experiencias y razonamientos. 

     La ciencia no es la "última y más perfecta forma de conocimiento humano" como dicen los cientifanáticos, es simplemente una forma de socializar el conocimiento, poniéndolo al alcance de cualquiera que pueda ver y razonar sus experimentos. Las religiones, los mitos y las creencias no son "la revelación de dios al hombre", como sostienen los fanáticos religiosos. Son un conocimiento expresado en forma de relatos que también modelan la experiencia del hombre en el mundo y constituyen una interpretación de los misterios que éste ofrece.

     En definitiva, la forma de encarar este tipo de dilemas habla de la apertura mental de cada uno y de sus ganas de realmente entender y ampliar sus horizontes, y no de descalificar al prójimo o ser el portador de la verdad revelada. La actitud científica correcta no es negar todo lo que no pueda ser probado. Los mitos, las creencias, las tradiciones forman parte de nuestra historia, de nuestro conocimiento del mundo, y son, en definitiva, los que nos trajeron paso a paso hasta el Iluminismo, cuando se pudo formalizar el método científico. Las explicaciones del mundo, o cosmovisiones, entre las cuales se incluye la cosmovisión científica, se fueron sucediendo unas a otras a lo largo del tiempo. Todas tuvieron una razón de ser (aunque ahora no las entendamos por las limitaciones de nuestra propia mentalidad, impuestas por nuestra cultura) y todas sirvieron dentro de sus contextos históricos, por eso todas ellas merecen nuestra admiración y respeto. Pero como todo hecho cultural, las creaciones mas "novedosas" no reemplazan a las antiguas sino que se suman, se amalgaman, se intersectan. La ciencia es una herramienta de conocimiento muy poderosa, eso no hay dudas, pero ¿Quién sabe qué otras herramientas cognitivas crearemos en el futuro? ¿Y quién sabe también qué herramientas tuvieron nuestros ancestros para elaborar sus mitos y creencias? Al final de cuentas, estamos lidiando con uno de nuestros problemas más grandes: el acercamiento a La Verdad. Y, como ya es bien sabido por las ciencias del lenguage, la realidad es incognoscible para el ser humano, porque solo tenemos el lenguage, alienante e imperfecto, para modelarla.

     Y hay que decirlo, mal que les pese a los cientifanáticos, la ciencia todavía nos debe algunas explicaciones sobre el origen del universo. Porque el Big Bang, donde toda la energía y la materia del universo surgen en un instante de la nada requiere claramente un acto de fe. Como decía Terence McKenna: "dennos un milagro gratis y nosotros les explicamos el resto". Un verdadero científico, a diferencia del cientifanático, admite que la ciencia no puede dar explicación a muchos misterios de la existencia humana. Pero lo seguirá intentando, en un poético aunque paradójico acto de fe. El científico sabe que las "Teorías Científicas" por más probadas que estén, no pueden presentarse como "La Verdad". Las teorías siempre son falseables, es decir que también son verdades provisionales que podrían ser ampliadas o refutadas por otras observaciones, pruebas y razonamientos más profundos. Entonces, al final de cuentas, tanto la religión como la ciencia son respuestas provisionales a nuestras preguntas. La cuestión última es: ¿Por qué nos hacemos estas preguntas? ¿Por qué nos obsesiona la existencia de un orden o de una intención creadora? ¿Por qué vivimos construyendo mitos, hipótesis y explicaciones a estas preguntas? La respuesta podría ser la misma de por qué el can se lame los testículos: "porque puede", o podríamos callar, como los monjes y los científicos, y dedicarnos con humildad a contemplar el misterio.

sábado, 18 de mayo de 2013

La resignación al poder

Charla de una pareja de ancianos en el bondi:
- Voy a ir al curso, viejo. Y si me gusta el grupo me quedo.
- Pero cómo no te va a gustar el idioma? Seguro que te gusta el idioma.
- El grupo viejo, voy a ver si me gusta al grupo.
- Pero no veo ninguna razón por la cual no te vaya a gustar el idioma. No me imagino la verdad porqué no iba a gustarte, no se...
- Si es cierto, seguro que me gusta el idioma...

jueves, 13 de septiembre de 2012

Una idea para la paz mundial

    La siguiente es una idea para alcanzar -en un período de 10 años- el completo desarme de las naciones del planeta y por consiguiente, una paz mundial real y duradera.

    El plan es muy simple en realidad, aunque parezca un delirio. Consiste en construir un software de guerra hiperrealista cuya función sea establecer un entorno virtual donde se pueda desarrollar cualquier contienda entre países. Este software, que sería mas bien una compleja plataforma tecnológica de simulación de guerras, se financiaría y se mantendría con los presupuestos que hoy las naciones destinan a la guerra real. Las guerras entonces pasarían a ser simuladas, sin ningún costo en vidas ni bienes humanos. Su nombre sería World War 3.0 (WW30) (1).

   Podría ser un proyecto de Naciones Unidas. Se comenzaría con un plan a 10 años. En el primer año, las naciones entregarían un 10%  del presupuesto que tengan destinado a defensa, de manera que del 100% original, el 90% sea efectivamente destinado a la guerra real y el otro 10 iría a WW30.  El segundo año la relación sería 80/20, el tercero 70/30, y así. Con este método, no solo los fondos destinados al desarrollo de WW30 se incrementarían año a año, además irían decreciendo en forma gradual fondos destinados a comprar armamentos y financiar guerras. Al final del período, se habrá alcanzado el desarme mundial y la construcción de esta plataforma donde en adelante se desarrollarán todos los conflictos.

   Esta idea ni siquiera dejaría sin trabajo a los militares, ya que estos seguirían siendo los encargados de "pelear"en esta simulación. Los generales planearán el curso de la guerra y serán los encargados de comandar sus tropas virtuales, desplegando tácticas y estrategias. Incluso las batallas hombre a hombre, (por ejemplo cuando en el juego se llegue a la instancia de desembarcar la infantería sobre un territorio) podrían celebrarse en estadios. Las tropas de las dos naciones medirían su destreza y entrenamiento en una batalla tipo paintball, la cuál podría ser televisado o presenciado como un nuevo espectáculo deportivo: "Estados Unidos Versus Irak. La batalla final. Mañana por Fox Sports!". 

    El diseño, desarrollo, y prueba de esta plataforma estará a cargo de una comisión mundial con representación de todas las naciones del globo. En una primera etapa, un grupo de expertos en guerra y geopolítica redactará detalladamente todas las reglas del juego. Cuando esté lista la especificación de la plataforma, y en conformidad con todas las naciones que participan del proyecto, se pasará a la etapa de codificación. Allí, un grupo de los mejores programadores del mundo con experiencia en el desarrollo de videojuegos de guerra, escribirá el código informático que le dará vida a WW30. En una tercera etapa se testeará el sistema y se chequeará el cumplimiento cada una de las especificaciónes redactadas al principio. Por último, se decidirá la fecha final para el desarme mundial, y WW30 pasará a su fase operativa.
   
   Entonces, cuando dos países en conflicto agoten sus instancias diplomáticas, declararán la guerra mediante WW30, iniciando la simulación de contienda bélica. A partir de ese momento, el sistema generará en tiempo real una especie de transmisión televisiva en simultáneo de todos los lugares donde se desarrolle el conflicto. Los generales a cargo de las operaciones monitorearán de esta manera el resultado de sus acciones, y además esta señal será transmitida por televisión a todo el mundo. Durante el desarrollo de la simulación cada ejército pagará -también en tiempo real- un costo por ingresar soldados o armamentos al juego, a lo que se sumará el costo de movilizar y mantener las tropas en el conflicto. O sea que cada acción de guerra tendrá un precio que habrá que decidir cómo se paga. Si se paga con dinero no cambiaría demasiado el status quo, ya que los países más ricos tendrán más y mejores armamentos y tropas. 

    La simulación de guerra terminará cuando alguno de los bandos se rinda, una decisión que consistirá en presionar el botón "Rendición". En ese momento, el sistema entregará un informe detallado con el resultado final de la contienda, el cuál pasará a los mandos políticos de cada nación para redactar el acuerdo de rendición. De allí saldrá un acta, que será firmada por los contendientes y rubricada por todas las naciones del planeta. Todos los países serán testigos y garantizarán su cumplimiento.

    Para asegurar la completa transparencia de esta plataforma tan delicada, tanto el código del software, como los resultados de los juegos serán de dominio público. De esta manera, cualquier ciudadano del mundo podrá examinar no solo el desarrollo paso a paso de cada guerra sino que también podrá estudiar las reglas mismas sobre las que la simulación se basa. Las naciones podrán seguir guardando en secreto sus planes de guerra, pero una vez que este plan se ingresa a WW30 la información pasa a ser de dominio público. Todas las acciones de guerra serán públicas. Así, los crímenes de guerra quedarán automáticamente expuestos, y podrán ser castigados con descalificación.

   Humildemente, yo creo que WW30 es posible. Y es posible empezar hoy mismo, lo sabe cualquier chico de 12 años que haya jugado a la playstation. Lo único que falta, creo yo, es que tomemos conciencia de que el cambio es necesario y realizable. Y si la política es el arte de lo posible, pidamos a los políticos que pinten su mejor obra de arte: La migración de todos los conflictos bélicos a una plataforma virtual. Ni una bomba, ni una bala, ni un solo muerto o incapacitado por conflictos entre naciones. Ni uno solo, nunca más.   

   

(1) Primero se pensó en ponerle World War 1.0 que hubiese sido lo mas natural para la primera versión.  Pero se optó por empezar por la versión 3 para reflejar la idea de que las primeras dos guerras mundiales fueron hechas en el mundo real, la tercera podría ser virtual.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Carta abierta al evolucionismo (o la deuda de las palomas)

    Mis argumentos en contra de la la selección natural no tienen nada que ver con los de la iglesia católica, sin embargo creo que la teoría de Darwin no tendrá plena validez científica hasta tanto no explique el mayor enigma sobre la evolución de las especies: la existencia de las palomas.

    Aunque suene un poco extremo, este hecho aparentemente trivial podría ser usado como prueba empírica de que existe algún tipo de fuerza no reconocida que guía a la evolución, que ya no sería determinada por la supervivencia del más apto. Cualquiera que se haya sentado diez minutos a observar el comportamiento de las palomas puede comprobar este hecho irrefutable, a saber que: "Las palomas son seres de una inconmensurable pelotudez" (Demedia, 2012).

    Como ejemplo, permítaseme citar mis diarios de estudio. "Se observa una paloma adulta parada sobre la cumbrera del techo de una casa, sosteniendo algún tipo de semilla en su pico. De repente, y sin razón aparente, abre el pico y cae rodando por las tejas lo que traía. La paloma inmediatamente se aboca a recuperar su tesoro, pero en vez de bajar derecho por el techo (donde evidentemente había caído lo que llevaba) bajó en diagonal, perdiendo toda posibilidad de encontrar su semilla" (Demedia, 2010) . El dicho popular: "Mas boludo que las palomas" confirma estas observaciones con impecable exactitud. La paloma va para cualquier lado, hace cosas que no tienen ningún sentido, pero por algún milagro evolutivo su especie sobrevive en entornos de adaptación cada vez más complejos. El ritual de apareamiento de las palomas también resulta un misterio, ya que al palomo se lo observa largas horas bailando y haciendo sonidos y gestos increíbles alrededor de la hembra, pero ésta no le da ni la más mínima pelota.  Nunca, jamás, por ningún motivo. En las observaciones por mí realizadas invariablemente se llega a la conclusión de que: "(el palomo) no coge nunca" (Demedia, 2009).

    Por todo esto, exhorto a la comunidad científica a que redoble sus esfuerzos para esclarecer este enigma biológico ¿Existe la posibilidad de que una especie se haya beneficiado en el concurso de la selección natural sin haber demostrado el más mínimo indicio de capacidad cognitiva? Y suponiendo que se pudiera ganar el ticket a la próxima era sin pulso cerebral ¿En qué lugar dejaría esto al hombre, que hasta ahora se había creído el pináculo de la evolución, el hijo de dios? ¿No será en realidad la paloma la especie preferida de dios? Hay varias razones para apoyar esta tesis. La principal es la que decíamos más arriba, se les ha otorgado el beneficio único de evolucionar sin la carga de desarrollar inteligencia. Además, la paloma vive del hombre en todo sentido, viven en las ciudades del hombre, comen la basura del hombre y los granos que les tiran los hijos del hombre en las plazas. En definitiva, es una especie parásita de otra especie que paradójicamente, cree ser el amo de la creación.

    Mi hipótesis es que la paloma sobrevive porque, al no tener mente, su voluntad es todopoderosa. Aunque suene tautológico, el sine qua non de la voluntad es hacer. La podemos caracterizar como un intento incansable que nunca se cuestiona y nunca se detiene. Lo que en realidad horada la voluntad, y muchas veces termina por vencerla, es la mente. En la paloma, al no poseer mente, esto no sucede. De manera que la paloma intenta infatigablemente, de todas las maneras posibles, hasta que naturalmente cumple su propósito, o simplemente muere intentándolo.

    El máximo peligro en este estado de cosas sería que algún fanático religioso intente probar la existencia de dios a través de las palomas, aduciendo que la única forma de explicarlas es mediante el favor divino. Y lamentablemente, esta tesis tendría sus argumentos, ya que el mismísimo dios -en su infinito cinismo- muchas veces se ha materializado como una paloma. A esta cuestrión se referiría este enigmático pasaje bíblico: "Este es mi pájaro dilecto, un ser tan inmensamente estúpido como Yo Soy sabio, pero tiene mi predilección porque Yo Soy el que soy, y esta es Mi creación, y con ella puedo hacer lo que se me antoje mi divina gana". (Eclesiastés 20-30,38)

    Trasladado al llamado "Darwinismo Social", la existencia de esta enigmática especie quizás permita explicar fenómenos como los Wachiturros, Anamá Ferreira, Matías Alé, o los vicepresidentes en general. Una teoría sobre las palomas podría sentar las bases para una filosofía que privilegie el hacer por sobre todas las cosas. Una exaltación de la praxis pura, una invitación a descartar todo artificio de la razón de una vez y para siempre. No infiera, no deduzca, trate por todos los medios posibles de reducir la interferencia de la mente, y con ella toda prefiguración lógica, al cero absoluto. Este cambio en la valoración social de la razón seguramente sería abrazado con estúpida algarabía por los líderes culturales modernos, guardianes de la opinión pública, figuras del entretenimiento mediático, gobernadores y conductores de organizaciones sociales y religiosas. Todos ellos se beneficiarían enormemente con seres no pensantes, como palomas.

    Como beneficio adicional, una humanidad colomboide reduciría enormemente los gastos de salud psíquica. Básicamente, al prescindir de la psiquis  también eliminaríamos cualquier posibilidad de trastornos neuróticos y las temidas psicosis. Por todo esto, desde estas páginas saludo y celebro la nueva era dorada a la que arriba el hombre. Después de la era de piedra, la de los metales, el dominio de los electrones, seguido de la era espacial y atómica. Bienvenidos por fin al siglo XXI, la Era de las Palomas!

Youre such a loser dad, Kerris Dorsey.
 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Mi laburo ideal

    Un día, cuando tenés aproximadamente 15 años, te preguntás cuál sería tu trabajo ideal. Otro día, 23 años después, te lo respondés.

    Mi laburo ideal sería en una "Agencia de Creatividad". No se malentienda, aunque tienen algunas similitudes, una agencia de creatividad no es lo mismo que una agencia de publicidad. Las agencias de creatividad todavía no existen, o están disimuladas detrás de diversas agencias de consultoría especializada.  
 
    En una agencia de creatividad se venden soluciones llave en mano a los problemas planteados por los clientes. El equipo que atiende estos problemas está compuesto por gente de varias disciplinas (se me ocurren biólogos, médicos, psicólogos, desarrolladores de software, redactores, escritores, educadores, filósofos, diseñadores, artistas, científicos y humanistas de todo tipo) cuya característica principal debería ser un alto grado de inteligencia aplicada a la solución de problemas de elevada complejidad. El objetivo de la agencia, dado un problema, sería ofrecer una solución absolutamente nueva, en conformidad con todos los miembros del equipo y con el cliente. Si el plan es aceptado se pasa a su ejecución, cuyos gastos son aprobados y costeados por el cliente. La ejecución del plan es realizada y/o conducida por el equipo creativo también, eso garantiza el compromiso de la agencia en cuanto a los resultados del plan. La agencia cobraría un pequeño porcentaje del beneficio que al cliente le reporte la solución implementada, que se medirá con las herramientas disponibles en cada caso. Además el cliente pagará los gastos de ejecución de la solución, pero como la capitalizará como propia no será verdaderamente un gasto sino una inversión para su empresa o institución. Además el cliente pagará honorarios a los miembros del equipo que trabajarán en su solución durante el tiempo que sea necesario, pero este honorario representará para el cliente un sueldo promedio de su empresa, no más.

   Para los que les gusta asociar con algo conocido, sería como "Brigada A" pero sin tiros ni fugitivos de la justicia. O como un trabajo de consultoría muy amplio, con un compromiso en cuanto a la originalidad en la idea y la ejecución del proyecto.

   Lo primero que se me viene a la cabeza cuando pienso en esta hipotética "Agencia de Creatividad" es que para mí, además de ofrecer soluciones novedosas, creativas y también redituables, tendrían que tener algún tipo de compromiso social. Creo que el hecho de que la solución salga de un grupo que además tiene que consensuar con el cliente y sus propios asesores, debería garantizar una cierta amplitud de mirada. Pero ¿Qué pasaría si un político corrupto pide una solución para blanquear su imagen? Un equipo que tuviera una visión social del trabajo aconsejaría al cliente que la mejor manera de limpiar su imagen es efectivamente limpiarla, es decir, la solución se orientaría a guiarlo y acompañarlo en un camino de apertura de conciencia, de manera de no quedar tan pegado en patrones de materialismo y miedo y abrirse a una comunión con sus semejantes, en este caso, sus posibles votantes. En el caso de una empresa que quiera ser número uno en su mercado, se identificaría cuál es el máximo valor social que esa empresa puede aportar con lo que hace, de manera que con unos años de trabajo pueda ser reconocida como un ejemplo de calidad e innovación real, sin fachadas, sin publicidades engañosas.
 
    ¿Es muy loco pensar en una agencia que ofrezca estas ideas y se comprometa a implementarlas? ¿Podremos comenzar a fantasear con este tipo de empresas, donde además de la persecución de beneficios económicos se busque la satisfacción y el compromiso de un grupo amplio de gente con una marcada conciencia social? Si alguno de los que leen este deliro tirado al hiperespacio quiere aportar alguna idea para ir perfilando esta locura, me deja un comment acá o me manda un mail a: diegoldemedia(poneelarrobaacá)gmail(estovendríaaserunpunto)com

    Saluti a tuti.

martes, 4 de septiembre de 2012

Mis mandamientos

1) Crecerás, te maravillarás, aprenderás, comprenderás. Y disfrutarás el viaje.
2) Cuidarás lo que legaron tus ancestros.
3) Crearás lo que legarán tus descendientes.
4) Cuando llegue tu hora, te irás en silencio. En paz con todo.

viernes, 31 de agosto de 2012

De artistas y de locos

     ¿De donde viene la fascinación social con los locos y la locura? Balada para un loco, el loco de la calesita, the fool on the hill, esos locos bajitos, no estamos locos, crazy little thing called love, son algunos poquísimos ejemplos de canciones dedicadas a locos o a explorar, alabar o, aunque suene contradictorio, intentar entender la locura. En la pintura tenemos al "loco de cabellos rojos", Van Gogh, que es un caso icónico de locura que se expresa desesperadamente a través del arte. También el surrealismo, con Salvador Dalí, nos llevó de paseo por mundos de delirio y sinsentido. Incluso en los dichos populares podemos ver indicios de esta loca seducción. "De artista y de loco, todo el mundo tiene un poco" además de emparentar al artista con el loco, reserva un poco de locura para nosotros, los cuerdos.  Otra, "los niños, los borrachos y los locos dicen la verdad" más fuerte todavía, porque asume que existe una relación entre la locura y la verdad, lo cual para la razón es el anatema.

   En este contexto  ¿Cómo definiríamos la razón? La razón es un marco donde modelamos nuestra experiencia social e individual. Funciona como un espacio, una estructura, el universo donde respira la lógica, el pensamiento y el lenguaje. La razón nos ubica en el mundo de lo posible, de lo previsible. Un entorno regulado que nos permite jugar a ser los reyes de la creación, porque el que entiende puede anticiparse y estar preparado. Es decir que con la razón ganamos tiempo y capacidad de reacción ante lo inesperado, lo cual no es poca cosa.

    Pero la razón tiene límites, y son límites duros. La razón permite pensar lo pensable, decir lo decible. Pero ¿Qué tipo de recorte sobre qué substancia fundamental hicimos para construir el andamio de la razón? ¿Dónde queda entonces lo impensable, lo indecible? Varios filósofos se hicieron esas preguntas, algunos lo ubicaron en dios (lo que sea que ello signifique), otros elucubraron teorías sobre lo inconsciente, y otros simplemente se detuvieron pasmados ante la inmensidad del misterio.

    Las fronteras de la razón son, por definición, mundos inexplorados. Sólo algunos locos tienen el coraje o la inconsciencia suficiente para aventurarse donde las cosas no tienen nombre. No es sencillo navegar en el mundo de la sensación, de la experiencia extática, del movimiento puro despojado de cualquier conocimiento. Por eso este tipo exploración queda reservada a los llamados artistas: gente que cree en la posibilidad de significar el mundo de la sinrazón y traer algo de vuelta, como un Marco Polo mental, que trae pensamientos exóticos a nuestra pequeña aldea de lo razonable.

   Así, en nuestro mundo cognoscible, previsible y razonable, los locos son los que no entienden la locura de nuestra razón, gente que ha cruzado el puente hacia lo impensable y no puede o no quiere volver. En nuestro mundo, el arte pareciera ser el único discurso social que puede y debe expresar locura. El artista es un intermediario, un comerciante del sentido. El artista se interna en locura señalizando el sendero para volver y comunicar sus vivencias de la manera en que le permitan sus elementos, sus técnicas, su ingenio, y su imaginación. Por eso muchos artistas no son entendidos, por eso se dice de algunos que se adelantaron a su tiempo, el loco que en el siglo XII decía que el hombre podía volar ardía en la hoguera, pero ocho siglos después el hombre finalmente pudo volar, y hoy loco sería el que pretendiera negarlo. Demos gracias, celebremos y abracemos a nuestros locos que, jugándose la razón y la vida, iluminaron nuestro mundo con pinceladas y colores nuevos, increíbles, inimaginables.


No estamos locos. Ketama.




martes, 28 de agosto de 2012

Acerca del Tao del conocimiento, y su evidente circularidad.

Ignorancia, nada puede decirse acerca de ello.
Creencia, se puede decir muy poco acerca de ello.
Información, pueden decirse muchas cosas acerca de ello.
Conocimiento, se puede decir mucho acerca de ello y de sus relaciones con otros.
Sabiduría, nada puede decirse acerca de ello.

sábado, 25 de agosto de 2012

Pensar la vida

Pensar la vida como pulso, como un latido firme que a cada golpe desafía el silencio.
Como chispa, como presencia osada que enciende todo en un instante, y en otro desaparece.
Pensarla como salto, como huella, como grito en el vacío. Como movimiento, mutación, reto a la muerte. Como búsqueda, centro y periferia.
La vida como exultante generosidad, como generador de novedad, como búsqueda ilimitada de ser, de imaginar lo imposible hasta hacerlo existir.
La vida como legado, como un continuo dar, porque eso es lo que es. Cada respiración, cada mirada, cada sonrisa, cada caricia, y también cada maltrato y cada desprecio se esparce por el espacio tiempo como una causa de efectos a veces incalculables. 
La vida entonces como lentitud, como cautela y silencio, como contemplación, como sabiduria.
Y el final, como agradecimiento, un saludo, un dolor. Como angustia de caer, separación, y paz. Lo que queda se devuelve respetuosamente a la tierra, a la que pertenece.

lunes, 13 de agosto de 2012

Alumbrar (fragmento), por Patricia Rojas


Alumbrar es un acto de amor.

Como dar luz y dar a luz. Llenar de claridad.

Armar un nido. Constuir un templo.

Dar vida. Dar de comer. Dejar dormir. Dejar crecer.

No dejar solo pero dejar ser. Respetar.

Desahogar y desembarazar. Ayudar. Reír. Escuchar.

Consagrar cada acto de la vida cotidiana.
Bendecir lo que se come. Respirar.

Acompañar. Hablar con claridad.

Iluminar.

Inspirar.

Estar.

Vivir.

Ser.

domingo, 12 de agosto de 2012

Don Alejandro

Don Alejandro era un hombre sabio, sabía más por viejo que por hombre.
Hacía rato que se venía retirando del ruido mundanal, los años lo iban dejando cada vez más sordo.
Pero hasta su sordera era sabia, escuchaba atentamente a sus nietas y jamás mi cháchara idiota.
Don Alejandro vivía entre nosotros, pero no jugaba nuestros dramas. Reía mirando el diario, bromeaba con todo y con todos los que quisieran oír.
Vivió una vida sobria, sin limitaciones pero sin excesos. Su humor era fresco y constante.
Don Alejandro envejeció sin dependencias emocionales ni físicas. Fué a comprar su pan todos los días.
Festejó sus cien con alegría y sin cuentas pendientes.
Llegando casi al 101, un día agradeció a la vida y a los que lo habían acompañado hasta allí, y en un resfrío, se dejó llevar.

miércoles, 27 de junio de 2012

Cuando perder es ganar

   A mediados de 1981, en plena guerra fría, un incidente estuvo a punto desencadenar un conflicto armado que hubiera cambiado la faz de la tierra. Un submarino nuclear estadounidense perdió contacto con la base de operaciones después de encarar una misión de patrullaje secreta en el Ártico, muy cerca de las costas de Rusia. Inmediatamente se declaró el estado de alerta DEFCON 2 y toda la inteligencia naval de USA fue convocada para manejar el conflicto. Las hipótesis iban desde una falla del submarino, hasta un ataque furtivo de la armada soviética. En el segundo caso no se podía esperar, había que contraatacar de inmediato.

   Horas después, Ronald Reagan habló con su par ruso, Leonid Brezhnev para explicarle la situación. Brezhnev, viejo y cansado, dijo que no tenía conocimiento de ningún incidente con un submarino en el Ártico, pero los mandos militares estadounidenses no quedaron convencidos. Si los rusos habían hundido el submarino por error, podrían ya estar preparando el ataque. Y cuando se usan armas nucleares, sabemos que el que lanza el primer ataque corre con ventaja.

   Esa noche llevaron a Reagan a un bunker de guerra en algún lugar de las Rocallosas y lo sentaron frente a un panel con un gran botón rojo. El botón rojo era el gatillo que dispararía tres misiles nucleares dirigidos uno a Moscú, el otro a Leningrado (hoy San Petesburgo), y el tercero a Perm. La detonación de esos misiles causaría un desastre en todo el continente asiático y europeo, con incalculable cantidad de muertos y consecuencias trágicas e impredecibles durante décadas, sin contar los riesgos de un contraataque nuclear de Rusia, con resultados aún más funestos.

   Ronald Reagan, un actor de películas de vaqueros, debía tomar una decisión que modificaría la historia del planeta.

   Se cuenta que en ese momento Reagan miró a todos, después cerró los ojos, respiró lento y profundo algunas veces y volvió a abrir los ojos. Dijo lentamente, como midiendo las palabras: "No voy a ser yo el responsable del fin de nuestra civilización, declaren el submarino perdido. Fin del incidente.".

   El submarino fue encontrado meses después por marinos rusos. Había sufrido una falla eléctrica y se había hundido. Todos sus tripulantes habían muerto, pero la armada soviética no había tenido nada que ver.

  Así, ese día de junio de 1981, el mundo podría haber cambiado drásticamente, y para peor. No sucedió porque se optó por no agredir, hasta el enemigo más vil merecía el beneficio de la duda, porque así, con buena voluntad y sentido de justicia, conseguimos llegar hasta aquí como especie y civilización. Ese día se optó por asumir las pérdidas antes que sentarse sobre una victoria infame y desolada. Y entre tantos conflictos y malentendidos, una sola decisión de paz redimió en un instante el destino del planeta. Hoy, con tambores de guerra de nuevo sonando cerca de Irán, otros actores enfrentan el mismo desafío.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Una cuestión de cultura

- Mire Suarez, es lo que yo le digo ¡Es una cuestión de cultura!- dijo el abultado señor Iglesias, apoyado en su poltrona y sosteniendo la bebida en alto.
- Así es amigo, es inútil...
- Crealo Suarez, viviendo ahí en esas villas espantosas. No se puede creer cómo pueden soportarlo.
- No tiene nada que explicarme, lo he visto con mis propios ojos en otra oportunidad, viajando a quién sabe qué confin.
- ¿En serio lo ha visto y ha evitado el vómito, Suarez?
- No Iglesias, ya de lejos se ven horrorosas, con colores chirriantes y luminosos.
- Si, y conforme se va llegando, se puede percibir sus piedritas equidistantes delimitando esas terribles viviendas. Con esos ladrillitos, uno al ladito del otro, todo de la misma distancia, todo parejito. Y sus tejas naranja furioso también, cayendo en línea recta, a dos aguas simétricas ¡Lo pienso y se me revuelve el estómago!
- ¡Y las flores, Iglesias! ¡Todo lleno de esa inmundicia con esos olores que anuncian la primavera!
- Si, ni hablar, las flores son lo peor ¿Cómo no quieren estar bien, como nosotros, revolcándose en su propio excremento? Si cualquiera puede disponer de excremento, no hace falta tener dinero para ello.
- Es increíble esa gente. Y usted los viera, con tal de trabajar hacen cualquier cosa ¡Trabajan hasta que caen muertos!
- Si, no los entiendo, se les dieron muchas oportunidades de vivir una vida de ocio, como la nuestra, y la desecharon por trabajar ¡Es indignante! - chilló Iglesias mientras desprendía un gran pedazo de alimento que había quedado adherido a una pared que de tantas marcas y quebraduras se diría que estaba por derrumbarse.
- ¿Usted puede creer que prefieran vivir con comodidades? ¡Con lo incómodas que son!
- Esas son las cosas que los medios les venden a esa gente sin cultura - dijo Iglesias mientras rasgaba la tela de su poltrona con gesto juguetón.
- Solo le pueden vender esas mentiras porque es gente que no tiene cultura.
- Claro, es lo que le digo, Suarez ¡Es todo una cuestión de cultura!

viernes, 2 de septiembre de 2011

Meditación

Imaginate en una habitación blanca y amplia. Tú estás sentado en el piso, en medio de ella. Cierras los ojos. Una luz blanca y muy brillante comienza a surgir en tu pecho. Poco a poco la hermosa luz se expande hasta llegar al chakra de la coronilla. Se hace muy brillante, casi no se puede mirar ya. Duelen un poco los ojos y sientes su calor en tu piel. Lentamente su fulgor se vuelve insoportable, aprietas los párpados con fuerza y te tapas los ojos con las manos, temes quedarte ciego. Su calor molesta, transpiras. Tratas de levantarte pero una fuerza extraña te mantiene sentado, ni siquiera puedes gritar porque pareciera no haber aire para conducir el sonido. La angustia crece junto con la asfixia y esa puta luz que sigue expandiendose hasta que ya no puede más. Un ruido sordo hace al explotar, y toda la habitación blanca queda manchada con tu sangre y tripas. Extrañamente, tus piernas continúan en posición de loto.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Baste

Baste esta frase del emperador para dar por concluído -hace casi 2000 años- cualquier debate sobre ciencia, religión y conocimiento.
Nada más mísero que el hombre que, girando sin cesar de un lado a otro, corriéndolo todo, averiguando hasta lo que hay en las entrañas de la tierra e indagando por conjeturas los pensamientos y secretos de su prójimo, no ha advertido que bastaba para su felicidad estar atento al espíritu que reside en él y consagrarle un culto sincero. Marco Aurelio (121-180)

viernes, 29 de julio de 2011

Don Rigoletto, el rey del pastel de papas

Hace rato que el tano Rigoletto se nos fue, pero nos quedó su obra y una historia que merece ser contada. Vitorio Rigoletto nació en Verona a principios del siglo XX y llegó a la Argentina con su familia en la oleada inmigratoria del período de entreguerras. Su padre, Genaro, montó un pequeño bolichito en la Boca que le dió de comer no solo a los Rigoletto, sino también a miles de personas que transitaron por el puerto en esas épocas.

El tano Rigoletto siempre estuvo ahí, aprendiendo cada detalle del hacer gastronómico con una dedicación y fervor que el viejo Genaro observaba en silencioso orgullo. A Vitorio le apasionaba la cocina, desde muy chico se metió en ese recinto humeante y absorbió los secretos de los maestros. A los 14 años, habiendo demostrado gran talento y responsabilidad, tuvo la cocina a su mando. Mientras, el bodegón de Rigoletto crecía en tamaño y fama, en parte gracias a que el joven Vitorio manejaba su cocina a la perfección, ofreciendo cientos de deliciosos platos a sus numerosos clientes que volvían una y otra vez.

Don Vitorio Rigoletto era sin dudas un artista de la cocina pero, como le sucede a muchos artistas, su pasión fue poco a poco tornándose obsesión. Había un plato en particular que él amaba por encima de todos: el pastel de papas. Para Vitorio, el pastel de papas escondía los secretos de la alimentación perfecta. Y, por alguna razón que nunca quiso o pudo explicar, el desarrollo del más puro y sublime pastel de papas se volvió su misión en la vida.

A sus 21 años, ya casado y con su primera hija en camino, Vitorio ganó el premio de la asociación gastronómica al mejor platillo de Buenos Aires. Como no podía ser de otra manera, el galardón era para su celebrado pastel de papas. Los que lo probaron dicen que era increíble, los ingredientes se fundían en la boca de tal manera que era imposible distinguir donde empezaba la papa y terminaba la carne, porque todo fluía en las papilas gustativas de manera prodigiosa. El premio le otorgo notoriedad dentro del ambiente pero, extrañamente, en vez de exhibir el trofeo con satisfacción, don Rigoletto lo aborreció diciendo que los que daban esos premios no tenían idea, y que su pastel de papas era una obra en curso, que no estaba ni cerca de ser terminada.

A su padre, el viejo Genaro, comenzó a preocuparle que Vitorio se quedase noches enteras después de cerrado el bodegón probando nuevas fórmulas, pero como las cosas marchaban bien y Vitorio cumplía con sus obligaciones sin problemas, lo dejó hacer. Por esos años Rigoletto se cruzó con ciertas corrientes minimalistas orientales, ideas que adoptó rápidamente y con fervor. El minimalismo sostenía que "menos es más", aplicado a la cocina esto significa recortar ingredientes y pasos en la elaboración hasta dar con la médula del plato, con su núcleo de pureza definitivo y categórico. Lo primeros ingredientes que desaparecieron fueron las pasas de uva y las aceitunas. Los clientes en principio elogiaron el cambio, decían que realzaba el resto de los sabores y hay que admitir que la pasa de uva siempre fue un elemento polémico en comidas saladas. Pero Vitorio no estaba conforme, y semanas después quitó también la cebolla, el huevo duro y la sal. Hay que entender que cocinar sin sal es actualmente una tendencia mundial, pero en ese contexto era de un vanguardismo inmoderado. Para muchos, a partir de ese momento el plato se empezó a tornar desabrido. Claro, era solo puré y carne picada, y casi cruda. Sin embargo, el tano defendía su obra a muerte, y echaba a empujones del bodegón a quien osara criticarla. Su padre, don Genaro, en total desacuerdo con el trato que su hijo daba a los clientes pero ya sin fuerzas para oponerse a su férreas convicciones gastronómicas, dejó el bodegón a su cargo, permitiendo que ese monstruo creativo quedara sin estribos.

Entonces Vitorio dio un paso audaz pero, según muchos, fundamental en su obra: eliminó la carne. Después de todo, el plato se llamaba pastel de papas, no había razón para sacrificar vacas en su nombre. La crítica se hizo oír al instante: “Pero Vitorio ¡Esto es puré!” decían sus más allegados, los únicos a los que se les permitía opinar sobre "la obra". Para defenderse de las críticas Rigoletto tuvo que recurrir a toda su inventiva. Pasó meses ideando su próximo paso. Ya no pasaba tiempo con su familia, ni siquiera dormía, toda su energía estaba puesta en su obra que, según él, estaba a pocos toques de alcanzar la perfección. Su siguiente avance fue osado: papa cruda y sin pelar sobre el plato. Esa fue su respuesta a los que creían que ya no era posible seguir deshilvanando el pastel de papas. “Papa cruda, ¿entienden? ¡Papa cruda!”, les repetía con los ojos desorbitados a los 2 o 3 clientes que venían ya más por el recuerdo y la amistad que por apetito.

"Papa cruda...", repetía incansable Vitorio como tratando de convencerse de que esa era la culminación de su obra. Pero no, algo le decía que todavía faltaba un pasito más, una conquista que concluiría su misión para siempre. Para él, para sus hijos, sus nietos, y para toda la eternidad, nadie podría superar eso a lo que él había entregado su vida. Pero, como todo verdadero artista, Don Rigoletto fue un incomprendido. Nadie entendía cómo el bodegón de Rigoletto, del prestigioso restaurant que supo ser, se había convertido en un tugurio vacío y sucio, donde los pocos “clientes” que quedaban tenían que llevar lo que iban a consumir. Y fue por eso que al final sólo unos pocos elegidos pudieron presenciar la culminación de la obra del malogrado don Vitorio. Y la verdad es que sus amigos y vecinos pensaron que se había vuelto completamente loco, aquella fría mañana de Julio en la que vieron al viejo Vitorio parado estático en la vereda del bodegón, como estatua viviente, apuntando con su brazo derecho firme y silencioso hacia la verdulería de enfrente, a un cajón en particular, inclinado levemente sobre la vidriera: "Papa negra 2k x $599". Su obra, “pastel de papas”, estaba acabada.